Técnicas terapéuticas

Hipnosis clínica

Actualmente las técnicas de hipnosis están siendo bastante utilizadas en el quehacer clínico, especialmente como facilitadoras y catalizadoras de otras estrategias terapéuticas.

En este sentido, existen ciertas similitudes entre la hipnosis y otras técnicas ampliamente utilizadas como la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno, la meditación, el biofeedback, la imaginación dirigida y otras técnicas cognitivo-conductuales.

Lo que hace posible crear paquetes terapéuticos combinados de gran efectividad, donde la hipnosis actúa como un mecanismo potenciador de dichas técnicas.

DEFINICIÓN DE HIPNOSIS SEGÚN LA 'AMERICAN PSICHOLOGICAL ASSOCIATION'


División 30 - Society of Psichological hipnosis -, 2004) Habitualmente, la hipnosis conlleva una introducción al procedimiento durante la cual se dice a un sujeto que se le presentarán sugestiones de experiencias imaginativas. La inducción hipnótica es una sugestión extensa y amplia para usar la propia imaginación, que se da al comienzo (Initial), y que puede incluir mayores detalles de la introducción (Elaborations). Se usa un procedimiento hipnótico para fomentar y evaluar respuestas a las sugestiones. Al usar la hipnosis, una persona (el sujeto) es guiado por otra (el hipnotizador) para que responda a las sugestiones de cambios en la experiencia subjetiva, alteraciones en la percepción, sensación, emoción, pensamiento o conducta. Las personas pueden aprender también autohipnosis, que es el acto de administrar procedimientos hipnóticos a uno mismo. Si el sujeto responde a las sugestiones, generalmente se infiere que se ha inducido una hipnosis.

Muchos creen que las respuestas y experiencias hipnóticas son características de un estado hipnótico. Aunque algunos piensan que no hace falta usar la palabra 'hipnosis' como una parte de la inducción hipnótica, otros lo ven esencial. Los detalles de los procedimientos y sugestiones hipnóticas diferirán según los objetivos de quien la practique, y de los propósitos de la tarea clínica o de investigación que se intenta realizar.

Tradicionalmente, los procedimientos incluyen sugestiones para relajarse, aunque la relajación no es una parte necesaria para la hipnosis, pudiéndose usar una amplia variedad de sugestiones, incluidas las de alerta. Tanto en ámbitos clínicos y de investigación se pueden usar las sugestiones que permiten evaluar el campo de la hipnosis comparando las respuestas con escalas estandarizadas. Si bien la mayoría de los sujetos pueden responder, al menos a algunas sugestiones, las puntuaciones de las escalas suelen abarcar un rango que oscila desde lo elevado a lo insignificante. Tradicionalmente, las puntuaciones se han agrupado en las categorias de bajas, medias y altas. Tal y como ocurre con otras medidas de constructos psicológicos escaladas positivamente, como la atención y el apercibimiento, la claridad de la evidencia de haber logrado la hipnosis se incrementa con la puntuación del individuo.



DEFINICIÓN DE HIPNOSIS SEGÚN LA 'SOCIEDAD PSICOLÓGICA BRITÁNICA' (2000-2002)


El término 'hipnosis' designa la interacción que se da entre una persona (el hipnotizador) y otra persona o personas (el sujeto). En esta interacción el hipnotizador intenta influir en la percepción, sentimientos, pensamientos y conducta de los sujetos, pidiéndoles que se concentren en una idea o imágen capaces de evocar los efectos que se pretenden conseguir.

Las comunicaciones verbales que el hipnotizador emplea para alcanzar esos efectos se denominan sugestiones. La diferencia entre las sugestiones y cualquier otra clase de instrucciones radica en que, la sugestión implica que las respuestas experimentadas por los sujetos tendrán un carácter involuntario o se experimentarán sin esfuerzo. Los sujetos pueden aprender a utilizar los procedimientos hipnóticos sin necesidad del hipnotizador, lo que se denomina 'autohipnosis'.

MITOS SOBRE LA HIPNOSIS


MITO 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y "dependientes".

REALIDAD: La hipnosis es objeto de estudio científico y experimental, cuenta con revistas especializadas de reconocido prestigio (como por ejemplo, The International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis o Contemporary Hypnosis), y forma parte del curriculum de las universidades de los países más avanzados del mundo. Ello no evita que charlatanes y desconocedores de esta realidad, hablen y practiquen la hipnosis desde una óptica deleznable y más lucrativa que "sanadora". Por ello, la única defensa del "consumidor", es preguntar por la capacitación del "hipnotizador" y por la evidencia empírica de sus afirmaciones.


MITO 2: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social.

REALIDAD: No existe ninguna evidencia de que alguien haya obrado en contra su voluntad debido a la hipnosis. Los casos anecdóticos se explican mejor por el control social de quien supuestamente ha hipnotizado a la persona perjudicada. Bajo hipnosis no se pierde el control. La persona hipnotizada puede interferir con las sugestiones que no le agraden, controlando la situación hipnótica. Además, la auto- hipnosis es, una estrategia de auto-control y de afrontamiento, lo que fomenta es que la persona aprenda a controlar sus respuestas automáticas, no involuntarias.


MITO 3: La hipnosis puede dejar a la persona “enganchada” en un trance, de forma que, al no poder “salir del estado hipnótico”, quedaría mermada en su volición o devendría en un demente.

REALIDAD: El concepto de trance es descriptivo. Muchos investigadores lo han descartado por su futilidad científica, y por la evidencia experimental contraria. Nadie se queda enganchado en algo que no existe. Algunas personas pueden mostrar una mayor dificultad en “deshipnotizarse”, similar a la dificultad que pueden experimentar con otras técnicas de relajación, imaginación o concentración. Simplemente dando tiempo y buenas explicaciones, esta dificultad deja de serlo.


MITO 4: La hipnosis provoca un “estado” similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada.

REALIDAD: La hipnosis no implica ninguna clase de sueño. La apariencia hipnótica habitual (relajación, ojos cerrados, etc.), sólo es una forma más de usar la sugestión hipnótica, ya que existen otras formas de hipnosis en las que se sugieren reacciones de alerta y actividad, opuestas a la pasividad o el aletargamiento (hipnosis alerta, activo-alerta y despierta).


MITO 5: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas.

REALIDAD: Bajo hipnosis sólo tienen lugar aquellas cosas que también ocurren fuera de hipnosis. La persona hipnotizada, por tanto, no tiene reacciones o competencias que no posea ya en su repertorio. La hipnosis puede ayudarle a descubrir que puede hacer más de lo que la persona cree. Pero no puede proporcionar nuevas destrezas, facultades o habilidades.


MITO 6: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento.

REALIDAD: La hipnosis no es una terapia, sino una técnica adjunta o coadyuvante que facilita el resultado de una intervención. Como otras formas de usar la sugestión, puede acelerar el tratamiento, disminuyendo el esfuerzo subjetivo de la persona. No obstante, no lo elimina completamente, algo muy adecuado, ya que, normalmente, el paciente debe esforzarse e implicarse activamente en el tratamiento para obtener los beneficios perseguidos.


MITO 7: Es imposible que la persona hipnotizada mienta. Lo que se recuerda bajo hipnosis siempre es verdad.

REALIDAD: Este es uno de los mitos más iatrogénicos, pues pueden consolidar delirios, así como crear situaciones familiares y sociales perjudiciales basadas en información sin fundamento (por ejemplo, abusos sexuales en la infancia que no se dieron). La persona hipnotizada no revelará nada que no desee, ya que mantiene el control en todo momento, pudiendo mentir a voluntad. Además, junto con las preguntas tendenciosas, la falsa creencia de que la hipnosis puede aumentar la memoria de sucesos pasados disociados en el inconsciente, puede llevar a la creación de falsos recuerdos. La persona hipnotizada es capaz de recordar cosas correctas e incorrectas, pero aumenta su confianza en que lo que recuerda es cierto, aunque no lo sea. Es probable que no pueda distinguir un recuerdo falso de uno real.




De Antonio Capafons. Hipnosis clínica: Una visión cognitivo-comportamental